Conclusión Taller de Reciprocidad o cómo devenir comunidad

El pasado 4 de abril concluyó el Taller de Reciprocidad. Han sido 7 sesiones intensas de aprendizaje personal y comunitario. Estamos muy satisfechos de la potencia del grupo, de la respuesta y de la implicación de las 35 personas que han protagonizado esta primera experiencia del Laboratorio. Uno de los objetivos del taller era ensayar la reciprocidad como el principio ético que articulará el LAC, con este fin hemos experimentado, vivenciado y compartido el trabajo de taller de la mano de las personas que lo han vehiculado, también del grupo heterogéneo que hay formado parte, un grupo intergeneracional, de diferentes perfiles, intereses y enormes capacidades. Todos ellos pero tienen en común un hecho diferencial, el de ser personas abiertas a aprender y plenamente entregadas a ir más allá de los propios límites. La diversidad de personas apunta a ser uno de los puntales del Laboratorio y fruto del taller se ha convertido a estas alturas en comunidad; ha superado con creces todas las expectativas iniciales y podemos decir que hemos sobrepasado de largo todos los objetivos que nos proponíamos.

A todas las personas que han formado parte (grupo propulsor, invitados y participantes) les damos las gracias por la creatividad y la energía que entre todos hemos generado a lo largo de las jornadas. Un proceso que se ha gestado en reuniones semanales del grupo propulsor del taller en el mismo espacio de la Virreina LAB desde el primer martes de enero y que este año continúa preparando la devolución de los materiales. La última sesión puso el punto final con una ceremonia de reciprocidad con la naturaleza ofrecida esa misma noche en el mar. Cerramos pues un primer ciclo de aprendizaje crucial para la puesta en marcha del LAC y para su organicidad futura. Nos quedamos con un dulce sabor de boca por todas las capacidades desplegadas y los potenciales que se vislumbran impulsarán el Laboratorio con esta experiencia.